lunes, 9 de abril de 2018

LOS BENGALA - LOS WALLAS _Sábado 05 mayo 2018

Divertida noche de garaje y punk rock Valles, con don bandas nacionales punteras en estos crudos y vibrantes estilos: Los Wallas, llegados de la mismita Malasaña y los Bengala, desde Zaragoza. Abrieron la noche los primeros, después de varias peripecias con los medios de transporte que casi les cuestan el bolo. Los Wallas son una banda de garaje con personalidad y estilo propio; temas apasionados y una puesta en escena revoltosa y estimulante, a la que no es posible resistirse, y cierta ‘desastrez’ en su proceder te hacen quererlos desde el minuto dos. Tocaron en formato cuarteto: -Carlos Wallas, bajo, y Juan Wallas, guitarra y vocalista, como socios fundadores de la banda-, el guitarra solista Víctor y una baterista recién llegada a la banda, ejecutando su segunda fecha wallasiana-
Los madrileños son una banda de directo, sudan y disfrutan en el escenario y hacen sudar al público con un repertorio decididamente efectivo, mezcla de los sonidos más británicos y sesenteros con la aspereza del garaje y el surf americanos que trasmite una gamberra alegría de vivir. Como si de una clase de instituto se tratara el, vivaracho maestro Juan iba midiendo la atención y la aplicación de sus alumnos en el aula, desgranando un repertorio sin tiempo para el aburrimiento. ‘A mi me cuesta más que a ti’ lleno de evocadoras atmósferas, ‘La camisa’ con sus coros y estilo animado, o ‘Demasiada presión’, esencialmente rockero, junto algunos temas surferos en los que la guitarra solista de Victor mostraba su purismo. Algún lapsus en la batería hizo perder el ritmo un poco en alguna ocasión, pero todo se retomaba y los temas iban saliendo adelante con oficio. También se marcaron alguna versión guapa -ahora no me acuerdo cual-. El público bailó y animó a la banda contagiándose de su espíritu travieso, desmelenados porque el aforo lo permitía y no chocaban con el de al lado. Terminó la banda con mucho éxito y un par de bises muy aplaudidos.  
Una muy entretenida actuación que dio paso a la pareja de la noche, ‘Los Bengala’. Organicos, rítmicos, acelerados y arrolladores en su ejecución, los de Zaragoza pasaron por Valles como si no se hubiesen bajado todavía del AVE. Lanzaron sin parar desde el escenario rock crudo y frenético, energía a raudales y estribillos pegadizos, todo aliñado con un candor juvenil que nos volvió a todos un poco guajes. Los Bengala llenaron el escenario y lo rebosaron; en su caso dos son multitud. La sintonía y el acomodo entre ambos era total, guitarra y batería llevando al alimón unas bases rítmica y melódica insospechadas, que reforzaban con el juego de voces -y alaridos- bien armonizados. El producto no tiene engaño: música urgente, arrolladora en su ejecución, destinada a saltar y pasarlo bien. Los tambores endiablados agotaron al pobre Borja, que tuvo que parar un ratín a descansar para que no le diera un mal. Algunos temas que ya son himnos como ‘Jodidamente loco’, ‘No hay amor sin dolor’ o ‘Siento ardor’ se corearon y celebraron a rabiar entre el público, pero en general de principio a fin nos sentimos arrebatados (yo por lo menos). 
En fin, un concierto para mi de los más divertidos que hemos tenido en Valles en los últimos tiempos, y que no me importaría repetir. Mientras tanto, nos vemos en Vallles.

Conchi Gálvez

sábado, 17 de marzo de 2018

JP BIMENI & THE BLACKBELTS - sábado 7 de abril 2018


Vibrante y emotivo el concierto ofrecido el pasado día siete de abril por el africano-londinense J.P. Bimeni y la banda española ’Black Belts’, que acaban de finalizar para el sello TucXone la grabación del disco ‘Free me’. Todavía en el horno, sin finalizar la edición, la presentación en Valles del disco suponía su estreno mundimundial, y los nervios de los artistas eran compresibles. Expectación e inquietud ante la respuesta del público iban de la mano. Suele ocurrir que la procesión va por dentro, pues ya en el escenario, sonando casi los primeros acordes, banda y solista se mostraban distendidos y con ganas.
Bimeni, un hombre apuesto y de espíritu tranquilo, supo conectar con el público en cuerpo y alma y dar lo mejor apoyándose en la banda, que mantuvo la atmósfera de la sala caliente y agradable de principio a fin. El repertorio, un soul clásico y moderno a la vez compuesto de ritmos suaves y pegadizos, combinados con momentos intensos de funk, pop y rythm’blues. Destacando siempre, la poderosa voz del solista, más parecido su estilo al neosoul de Terence Trent D’Arby que a los clásicos Redding, Gaye ó Coocke, que tuvo momentos de gran intensidad.
Combinando baladas serenas en las que Bimeni se ondulaba suavemente por el escenario, subía de repente la fuerza del tema con buenos arreglos orquestales y crecendos en los finales en los que relucía la grandeza del órgano y los vientos -trompeta y saxofón-, vivos colchones que arropaban y daban densidad y atmósfera a los temas. Completaban la banda la buena base rítmica de batería y bajo, indispensable su finura en esta música tan negra- y una guitarra traviesa y con nervio que se escapaba por el funk y otros puntillos más rockeros a la que te descuidabas.
La banda triunfó en Valles. El público aplaudió y jaleó los temas, pidió bises y lo bailó todo. Los temas más funks y moviditos fueron los que más se celebraron, ya sabemos por donde va la vaina en Valles, aunque se disfrutaron también los temas más tranquilos. Un final emotivo, con Bimeni y la banda abrazados, sudorosos y deslumbrantes, agradeciendo al público y a la asociación Bocanegra la oportunidad del estreno de su disco, satisfechos por el resultado, y seguramente con ganas de celebrarlo durante toda la noche.  Por nuestra parte desearles suerte y éxito en su camino y agradecer también los buenos momentos disfrutados en su compañía. Para lo demás, nos vemos en Vallles.


Conchi Gálvez.


lunes, 19 de febrero de 2018

DANNY AND THE CHAMPIONS OF THE WORLD Sábado 10 de marzo 2018



La banda “Danny & The Champions of the World’ hizo nacer a su paso por Valles un sentimiento de entusiasmo y admiración entre los presentes que tardará en borrarse. Los británicos triunfaron por su música, su estilo y su entrega y simpatía en el escenario. Seis músicos de alto nivel que llenaron Valles de emociones y buena música. Presentaban en España su disco ‘Brilliant Light’ de 2017, en una pequeña gira de cinco fechas que se cerraba con nosotros en Valles, desde donde regresarían al día siguiente a Londres.
No parecía ninguno de los artistas nuevo en el oficio. Veterana y ya con bastantes discos en el mercado, la formación tiene en España sus buenos seguidores, algunos de los cuales se desplazaron hasta Valles para disfrutar del gran directo de la banda, que parece poseer algún tipo de efecto adictivo, por lo que pudimos calibrar.  Con algunos de estos fans observamos al final del concierto detalles de agradecimiento y simpatía por parte de Danny y su banda, una humildad y cordialidad muy de agradecer.
El concierto fue largo y muy completo, casi dos horas a todo trapo. Sin quererlo la cabeza se iba inevitablemente hacia Tom Petty en los primeros acordes de cada tema: un rock americano profundo, elegante y melódico, mezclando estrofas y estribillos amables con pulsiones eléctricas más sofisticadas. Tras Danny y su guitarra al frente, se lo curraba con vehemencia una formación de nivel, que incluía a guitarra solista, lap steel, bajo, batería y teclado. Sólidos en el contenido, buenos en la ejecución, personales en sus solos, todos contribuían a llenar el concierto de chispa y burbujeo.
El repertorio, muy variado: medios tiempos intercalados con profundas baladas y canciones más melódicas de aires folkrock. Toda una mezcla de sonidos americanos y toques de soul en los que Danny nos hizo ver que en un gran vocalista cuenta más el alma que la voz. En algunos temas, los más pegadizos, se pedía la colaboración del público en palmas y coros, cosa fácil porque la gente estaba para ello y porque las melodías lo pedían. Una música agradable de escuchar, evocadora y confortable, pero no por ello simple. La banda, atenta y honesta en su labor de acompañamiento, parecía cobrar nueva vida y crecerse en el final progresivo de muchos de los temas, una vez Danny dejaba atrás sus estrofas y estribillos pegadizos. Allí destacaban los refinados solos del guitarrista Paul Lush, la metálica calidez del lap Steel o la finura de los teclados, espesando las melodías y perdiéndose por los derroteros de la improvisación densa y selvática. Algunas personas me comentaban luego que algunos temas estaban excesivamente alargados y algunas de esas partes sobraban; para mí, fue de lo mejor del concierto…cada uno ya se sabe..
El concierto fue encandilando al público a marchas forzadas. Danny, al frente de todo, llevaba a la gente a su terreno, sonreía, hablaba, y la música iba llenando la sede de una suave agitación que al final ya se desbordaba. Bises y aclamación generalizada para acabar. Todo el mundo encantadísimo. En el rincón del merchan’ las fotos, los abrazos y la venta de discos duró un buen rato, la gente estaba feliz con la banda y todo eran felicitaciones. Los artistas, amistosos y bien dispuestos, no pusieron una mala cara ante la avalancha y se enrollaron con los fans.  Happy end total.

Conchi Gálvez

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