martes, 4 de noviembre de 2014

THE BUTTSHAKERS 22/NOVIEMBRE/2014

Léelo n'asturianu
Todavía estamos con el ritmo en el cuerpo a la hora de escribir estas letras. El torbellino Buttshakers nos ofreció una sesión de buena música condimentada con ciertos elementos que gustan a todo el mundo: repertorio bien escogido, técnica y pasión en la ejecución, sonido de calidad, buenas vistas en el escenario (sí, eran todos muy guapetes y cool), complicidad con el público, y un  frontman ( en este caso woman) con carisma.
La banda francesa, nacida en 2007 y con cuatro discos ya en el mercado recibidos todos con muy buenas críticas, venía presentando en España el último de ellos, denominado ‘Night Shift’, un caleidoscopio de Soul, rythmblues y funk mezclados con erizados toques roqueros. 
Como piojos en costura nos encontrábamos ya en la sala antes siquiera de que los músicos se subieran al escenario. La sala de Valles se quedó pequeña para aquella masa ondulante que se movía con dificultad, anhelando cada quién un poco más de espacio vital para mover el esqueleto o llevarse la copa al gaznate. La banda así lo merecía y la temperatura fue subiendo sin parar a lo largo de la noche.
El grupo iba liderado por la cantante estadounidense Ciara Thompson, una maravilla del ritmo  dotada de una voz leonina y potente, llena de fuerza y sensualidad, a la que la activa banda arropó en todo momento. El concierto, todo un homenaje al sonido Motown, aunque con toques más áspero-garajeros,  fue de menos a más. Empezó un poco acartonado -parecía que el técnico de sonido no acababa de sacarle sonido a la sala, y los temas resultaban ligeramente secos  y duros- para ir ganando ductilidad y soltura tema a tema. Un repertorio cada vez más animado y bailón, véase ‘Wicked woman’ ó ‘Get your blues’ por ejemplo, sin una triste baladilla con la que recuperar el resuello. La banda destiló gota a gota ritmo del bueno, sobresaliendo, sobre una base rítmica muy bien empastada, un guitarrista muy grunge y un par de vientos-saxo barítono y trombón- omnipresentes y de empuje desgarrado y furioso.
La vivaracha Ciara, con una efervescencia cautivadora, se movía si sin parar y animaba al público a moverse con alegría y descaro, aunque a lo Chiquito nos movíamos todos, no daba para más el aforo. Tras una hora de concierto imparable que se nos pasó volando y ante la anunciada despedida, a los músicos se les veía a gusto y agradecidos, el público pedía ‘otres tres’ a grito pelao y  nos endosaron un bis de 4 temazos frenéticos, como el ‘Tell the truth’, ó el ‘Night Shift’ que da nombre al disco. Incluyendo también un homenaje a la gran Etta James.  
Grupazo más que recomendable, muy de directo, de esos que se dejan ‘la piel en el pellejo’ y te llenan de energía, a los que auguramos un potente carrerón en los próximos años.
Conchi Gálvez
Léelo n'asturianu
Traducido por Miguel Isla


martes, 14 de octubre de 2014

DELTA MOON Y DIXIE TOWN 24/OCTUBRE/2014

Léelo n'asturianu
Si los músicos son como tocan, realmente este viernes nos hemos topado con unos ‘high class’ dentro y fuera del escenario. Así fue el concierto de los estadounidenses Delta Moon, banda con un sonido profundamente sureño que combina elementos del blues clásico, el folk, el  swampblues, y el roots rock y que destaca por el acertado uso del slide.  
A falta de la banda de entrada, Dixie Town, que no pudo llegar al concierto tras quedar tirada en la carretera, sobre las 23:00 horas, y con la sala vacía - al público hubo casi que agarrarlo por el cuello para meterlo para dentro, de lo guapa que estaba la noche fuera y el ambientín que había en el chigre- empezaron a sonar los primeros acordes de un concierto de más de dos horas lleno de buenos momentos.
Delta Moon está integrado por dos grandes guitarristas de blues procedentes de Atlanta, Tom Gray y Mark Johnson, que se acompañan con una sección rítmica -bajo y batería- variable pero muy profesional. Llevan tocando más de 20 años juntos, y eso se nota muchísimo en el perfecto entendimiento y el empaste que muestran en el escenario. Tom Gray, compositor de la mayoría de los temas, canta también, con una voz áspera y ligeramente rota aunque confortable, y se acompaña con su guitarra lap steel medio tumbada sobre las rodillas, y los dedos de la mano derecha llenos de púas, mientras Johnson le sigue bien de cerca con una eléctrica de pulcrísimo sonido y su inseparable dedal. Son la pareja perfecta.  En ellos lo complicado parece sencillo, el ego y el ‘porque yo le valgo’ dan paso a un lenguaje perfecto en el que ninguno está por encima del otro, demostrando, además de una manifiesta técnica, una cortesía y un saber estar compartiendo escenario ejemplares.
El extenso repertorio que nos ofrecieron puede resumirse como ‘delicioso’, pleno de reposado buen gusto, talento y saber hacer. Sin duda el de este viernes ha sido uno de los mejores dúos de  slide que han pasado por nuestro escenario, y de los que yo he visto en mi vida.  A lo largo del concierto, que empezó bastante tranquilo y acabó con un bis extralargo, escuchamos verdaderos temazos como ‘Hell Bound Train’, ‘Black Cat Oil’, ‘Midnight train’, ‘Black Coffee’, o ‘Clear blue flame’, y algunas versiones, como la conocida ‘You gotta move’ de Fred McDowell. Melodías, sonidos y riffs que sonaban a conocidos, llenos de lugares comunes, desde los aires más viejos del Delta de Robert Johnson hasta los más eléctricos de JJCale, Canned Heat , Ry Cooder o el rollo Mark Knopfler con los Notting Hillbillies
El cuarteto sonaba de muerte, completamente empastado, lustroso. Cada uno en su papel, Tom y Mark muestran su personal estilo y su nivelazo con el slide y lap steel, pero sobresalen  y se crecen en los diálogos, dúos brillantes que fluyen como quien no quiere la cosa y crecen con una naturalidad magistral. A pesar del colorido de las dos guitarras, la palpitante base rítmica estuvo en todo momento en su sito, con unos acompañantes impecables –siento no haberme quedado con sus nombres- que también tuvieron momento para su lucimiento individual, cuando los dos guitarristas se retiraron elegantemente a un lado del escenario.
Lo de este viernes no fueron fuegos de artificio, ni explosiones de decibelios. Delta Moon es otra cosa. Los allí presentes - los de siempre y caras nuevas- disfrutamos de una música reposada, sin estridencias, pero llena de buen gusto, de una profundidad y una honestidad de esas que llega directamente al corazón, y que nos supo a gloria. Mostraron el mismo buen rollo en el escenario que fuera de él, cuando departieron amistosamente con los fans que por allí pululábamos. Todo un ejemplo de lucidez y noble veteranía, que sin estridencias lo demuestra todo cuando no tiene ya nada que demostrar. Más de algún ‘rockstar’ tendría que haberse pasado por aquí pa flipalo un poco, o no??

Conchi Gálvez
Léelo n'asturianu
Traducido por Miguel Isla

domingo, 7 de septiembre de 2014

MARCUS BONFANTI 3/OCTUBRE/2014

Léelo n'asturianu
Hay conciertos en los que el carisma y la energía de alguno de sus intérpretes destaca intensamente sobre el resto de la banda, como si se tratara del estallido de una supernova que  deslumbra de tal manera que el resto del universo parece perder los colores y  difuminarse a su alrededor. Algo así nos pasó el pasado 3 de octubre con la actuación del británico Marcus Bonfanti, una verdadera bomba de las seis cuerdas cuyas ondas rockbluseras atravesaron nuestro corazoncito y demás vísceras  con una fuerza tal como si de simple humo estuviéramos hechos.
Bonfanti es un guitarrista británico que bebe de las fuentes del blues rock más clásico, acompañándose de una voz profunda, a veces desgarrada y áspera, a veces seductoramente modulada. A pesar de su juventud cuenta ya con dilatada experiencia en los escenarios,  alternando su participación en bandas consolidadas con sus trabajos en solitario. Sus influencias pasan de los clásicos del blues  como Muddy Waters o Howlin’ Wolf hasta grandes bandas como Led Zeppelin o los Stones. En esta pequeña gira española eligió el formato trío  -acompañándose del batería Craig Connet y el bajista Matthew Waer-  para presentar los temas de su último y muy recomendable disco, ‘Shake the Walls’. Las referencias sobre el músico y lo visto en internet eran inmejorables. Como siempre, la magia del directo, y el estupendo sonido que habitualmente disfrutamos en la sede de Valles confirmaron las expectativas. Bonfanti es un músico de directo, a pesar de que la producción del disco es magnífica y se echaron de menos, por ejemplo, las armónicas en el escenario de Valles. Su entrega sobre el escenario es absoluta, su energía desbordante y su originalidad en la composición y la interpretación admirable. Sus referencias clásicas son incuestionables, el rock y el blues  son lo de siempre, pero todo suena a nuevo y a diferente. Puro talento.
El concierto fue de menos a más, rítmica y emotivamente hablando.  Empezó con el recio ‘Alley cat’ en el que ya mostró una energía y un dominio de la guitarra y de su garganta impresionantes. Su personalísima forma de atacar el instrumento, tanto en los riffs como en sus punteos -fuertes, poderosos y muy sofisticados-, se mantuvo durante toda la sesión, cuando mostrando un  sonidazo de lo más rockero con su bonita Gibson SG, cuando acompañándose en la acústica con un slide que enfatizaba su lado más bluesero.
Los temas se iban incardinando uno tras otro con una coherencia y un buen gusto admirables. Entre los más lentos, destacamos ‘Honey’ maravilloso tema, en el que destacan la limpieza de voz y guitarra, un tema puro que nos hace descender a las raíces más dolientes del blues; ‘Jezebel’, con un frenético y afilado solo;  ‘Devil girl’  una balada profunda con una onda country blues que parece salir del mismísimo fondo del pantano; el cañonazo hard rock ‘Stone me Sober’, que podría convertirse en todo un clásico, y en el que el músico desplegó su gran poderío vocal, o el polvoriento ‘Cheap whisky’. Un repertorio lleno de temazos,  más de hora y media sin tiempo para el respiro, al que se sumarían otros tres en el bis que el público satisfecho pidió con insistencia. Es que todo nos parece poco una vez calientes.
Frente al protagonismo del guitarrista y cantante, una limitada base rítmica, más por el discreto bajista que no llegó a sincronizar con un baterista lleno de posibilidades pero desaprovechado. No obstante, y en conjunto, un conciertón de notable altísimo, o sea, digno sobresaliente, calificación a la que ya nos estamos acostumbrando en la asociación Bocanegra, y que intentaremos mantener mientras se pueda. Ojo con la programación que viene, amigos, pues no tiene desperdicio.

Conchi Gálvez
Léelo n'asturianu
Traducido por Miguel Isla

HEMEROTECA DE LOS CONCIERTOS Y ACTIVIDADES

DONDE ESTAMOS