domingo, 4 de noviembre de 2018

CONCIERTO 24 DE NOVIEMBRE_ERIC GALES



CRÓNICA CONCIERTO ERIC GALES

Gales es un guitarrista de Tenesse más que reconocido en el ambiente bluesero, con un halo de niño prodigio y una imparable carrera a sus espaldas repleta de grandes hitos: discos publicados, giras, colaboraciones, tributos, y gran admiración entre sus colegas.
En estos tiempos en los que ya todo se sabe hay poco lugar para lo inesperado, la información nos llega por todos lados, a veces hasta sin buscarla. Por eso noches como las vividas con la presencia de Eric Gales se disfrutan más si cabe desde la sorpresa. Llegué a Valles en el desconocimiento absoluto. No había escuchado nada en días precedentes, solo había oído algunos comentarios. Un tipo del que Carlos Santana dice: “es absolutamente increíble” o Joe Bonamassa “es uno de los mejores, si no el mejor guitarrista del mundo" necesariamente tiene que despertar interés. Y así fue. La noche del 24 de noviembre Valles recibía a este fenómeno de las seis cuerdas con el aforo completo en la sede.
Con la sala expectante y un cierto retraso debido a pequeños inconvenientes técnicos en el escenario, empezó el concierto. Yo esperaba encontrarme a un virtuoso del blues, brillante pero ortodoxo: sus doce compases, sus tres acordes, sus solos, y vuelta a empezar…, pero Gales es más que un guitarrista de blues.  Lo que hace es un blues deconstruído, como Ferrán Adriá con la tortilla de patata: todos los ingredientes están ahí, pero combinados y presentados de manera distinta y nueva. Con una técnica brutal, fuera de duda -y eso que toca la guitarra al revés-, en Eric Gales destaca sobre todo su gusto, su personalidad y su creatividad a la hora de encarar el blues, con fuertes cambios de ritmo, acordes imposibles, subidas y bajadas, improvisaciones súbitas, saltos de escala. No me sonaba a jazz, pero tampoco a blues, ni a rock. Era todo ello junto y diferente. También canta, y bien, aunque se lució poco en eso, estaba concentrado en la guitarra. A su alrededor, una base rítmica de nivel, bajo y batería muy potentes, y una percusionista que hacía coros y llevaba también algún sampler grabado pero que apenas se hizo notar, parecía no tener su noche.
En el repertorio, mezcla efervescente en la que se alternaban baladas con temas más energéticos, a veces toques más rock, otras con un punto jazzero, psicodelia…siempre sorprendentes en estructura e interpretación. La mayoría eran composiciones del propio Gales, aunque sonaron algunas covers -verdaderas versiones, no reproducciones, tan reinterpretadas que a veces hasta costaba reconocerlas, recuerdo un tema de Blue Oyster Cult y otro de Hendrix, Little Wing-. Tras una hora de concierto, guitarrista y percusionista se retiraron unos minutos al camerino quedando en el escenario batería y bajista, ofreciendo ambos una demostración de maestría rítmica y técnica que recibió grandes ovaciones por parte del público. Ya tras el retorno de los músicos, con el cuarteto en el escenario dio paso el fin del concierto. Gales se despidió con un mix de homenaje a grandes de la música como Beethoven, Hendrix, Led Zeppelin, ACDC…todo muy a su manera.
No parecía el músico muy contento y acabó rápido. Quedamos todos un rato pidiendo algún tema más, pero cuando vimos al bajista enrollando los cables supimos la batalla perdida. No bises, no kisses.
Tras la apabullante actuación, opiniones muy variadas: que si era un monstruo, que si el concierto del año, que si tocaba raro, que si era tan bueno que aburría…mil interpretaciones sobre una misma realidad, y así tiene que ser. En mi opinión, Eric Gales es uno de los músicos más singulares y fascinantes que ha pasado por Valles en todos estos años.

Conchi Gálvez




viernes, 5 de octubre de 2018

CONCIERTO 31 DE OCTUBRE_BANDITOS




CRONICA CONCERT BANDITOS

Sala llena para escuchar a Banditos, formación estadounidense llegada desde Nashville, y originaria de Alabama, que pasó por Valles en medio en una extenuante gira que ha cruzado media España.

La banda de estilo southern rock, aliñado con toques de blues, de country, de soul y otras hierbas está compuesta por cinco jóvenes instrumentistas (dos guitarras, banjo, bajo y batería) y una voz solista de alto voltaje. Una formación y un estilo parece que muy de moda en estos tiempos, sobre todo entre los músicos más jóvenes, para los que todo es vuelta a las raíces del folk americano y a la chupa vaquera con borreguillo.

Inicio del concierto con puntualidad. Con el público situado ya en sus puestos, se oyeron los primeros acordes. La banda sonaba engrasada, segura, sólida. Una base perfecta para sostener el trabajo de la vocalista Mary Beth Richardson, todo fuerza y sentimiento en su poderosa voz.   El contraste entre la frontwoman y el resto de la banda resultaba manifiesto. Buenos instrumentistas todos ellos, tanto la base rítmica como las dos guitarras iban marcando el paso con seguridad, sumándose a ellos el toque inquieto y vivo del banjo. Pero bajo esa corrección, se mostraban los músicos demasiado impasibles, con una interacción prácticamente nula con el público y aspecto de aburridos. En el otro extremo, la cantante supo generar simpatía y concentró la atención de los presentes con su sereno carisma, y una voz llena de autoridad.

Bien resuelta en los temas de garra, la vocalista parecía deleitarse especialmente en las baladas que iban sonando entre los medios tiempos más sureños. A pesar de los buenos momentos de juegos de guitarras, las voces de apoyo, y el refuerzo del banjo, el repertorio resultó, desde mi punto de vista, un poco irregular, las baladas iban rompiendo el tempo del concierto y despistaron un poco al personal, que se crecía en los temas más guitarreros, como el tema homenaje a la Creedence, y se desinflaba en las baladas. Aun así, la fuerza de la voz y el esfuerzo de la cantante consiguieron llevar el concierto por el buen camino, haciéndolo entretenido.

Como siempre, los últimos temas cambian la perspectiva de músicos y público: el aire se calienta, el ambiente se hace más denso y la música parece más intensa, más envolvente, y más real. El broche final del concierto lo puso la interpretación del ‘Piece of my hart’ emotivo tema en el que Mary Beth supo calcar a la Joplin, y que le venía como anillo al dedo. La gente celebró y aplaudió con ganas al final, y se fue contenta. Para la siguiente, nos vemos en Valles.

Conchi Gálvez

lunes, 24 de septiembre de 2018

CONCIERTO 20 DE OCTUBRE _THE RAD TRADS



CONCIERTO 20 DE OCTUBRE 2018_ THE RAD TRADS

22h apertura de puertas para socios, 22h15 apertura puertas público, 23h 15 Concierto

Afincados en Nueva York, The Rad Trads son una de les bandas más excitantes y entretenidas de su ciudad por sus conciertos en prestigiosas salas como el Blue Note o el Webster Hall. Un estilo diverso de influencias de la música americana, la banda despliega tres poderosos instrumentos de viento, una base de ritmo firme, y cuatro voces principales para pasearse por los estilos de la música popular del soul al jazz, swing,rock, blues (tanto de Chicago como del Delta) siempre con una energía vibrante, que les hace parecerse a The Band cuando su batería John Fatum coge el timón de la voz principal metiéndose en la piel de Levon Helm, o a la Preservation Hall Jazz Band de New Orleans cuando se transforman en una brass band poseída por el delta del Mississippi. Han encabezado los festivales de Jazz & Blues de Atlanta, Rochester, Columbus y Russian River, han abierto los conciertos de Tom Jones, Charles Bradley, Taj Mahal, Buddy Guy, The Lone Bellow y girado con enorme éxito por Europa, Malasia y los Estados Unidos. Garantía absoluta de diversión y ritmo infatigable.

The Rad Trads regresan a nuestro país en octubre para presentar su disco debut publicado hace dos años, “Must We Call Them Rad Trad”. El disco mezcla sonidos que van desde el jazz más tempranero hacia las brass bands de New Orleans, R&B, el rock & roll clásico y el Delta y Blues de Chicago a través de una potente sección rítmica, metal y voces.
The Rad Trads originalmente surgieron por necesidad y amistad, la historia de toda a gran banda. 

No hace mucho tiempo, estos talentos, amigos se encontraron en el escenario en un pequeño club de Nueva York, concierto que duró más de tres horas. De ahí surgieron mil y una fuentes de inspiración: el funk de latón y cobre desde Nueva Orleans, el pantanoso blues del delta, el rock and roll, y jazz, que se fusionan en uno hasta evolucionar a The Rad Trads  como banda sonora.

The Rad Trads siempre ensanchan sus canciones con sonidos que contienen siempre elementos y temáticas enraizadas en la cultura norteamericana con una sabia y directa mixtura de rock, country, gospel, r&b, folk y soul, todo con ese tono sureño y nostálgico, amplificado por una emotiva parte vocal y de sección de vientos.


HEMEROTECA DE LOS CONCIERTOS Y ACTIVIDADES

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