miércoles, 2 de enero de 2019

CONCIERTO XI ANIVERSARIO_ Samantha & Delta Sugar / Los Ministros



Con alegría y alguna copa de más celebramos el undécimo aniversario de la asociación Bocanegra entre consignas de autoafirmación tipo: “y que dure…”, “quién lo diría..”, “cómo pasa el tiempo ..”y tal. Con un aforo completo y el escenario estrenando cañones de luz de lo más sofisticado, todo obra de los ñapas de la directiva, subió a dar la bienvenida la presi Ana Canteli, que como cada año agradeció la confianza de los socios y público de los conciertos y del pueblo de Valles, que nos deja ser y estar.
Con un programa doble bastante denso por delante, enseguida se dio paso a los artistas. Actuó primero la compositora canadiense Samantha Martin acompañada de su banda Delta Sugar, recién llegados de Zaragoza en una megagira que les está llevando por 10 países !!  y que ofrece 17 actuaciones en España; los pobres no saben ni por dónde andan. Su propuesta entremezcla el soul con el blues y los aires country folk de la llamada americana music. Una voz rasgada, tan áspera como sugerente es la seña de identidad de esta joven intérprete, compositora y guitarrista, que defendió sus temas con vehemencia y convicción. Como acompañamiento, una banda integrada por bajo y batería, guitarra, teclado/saxofón y dos coristas que lograron dar lustre y emoción a un repertorio bastante uniforme. A pesar de los coros y arreglos del pianista, el conjunto quedaba un poco pobre en comparación con los temas del disco que tuve ocasión de escuchar en la radio en días procedentes. Un hecho común con otros artistas, grabar discos con una producción, arreglos e instrumentación tan flipantes, que luego el directo se queda un poco pobre. Aunque la música en vivo es otra cosa, ya lo se. Yo creo que solo con haber metido unos buenos metales acompañando al tímido saxo, el resultado hubiese sido tremendo. El aire de los temas fue en general suave y cadencioso, un soul estructurado en medios tiempos, con un par de baladas blueseras para corazones partidos. Algún tema más rockero nos movió un poquitín más. El grupo sonaba compacto y firme, destacando las armonías de las dos coristas y buenos momentos de guitarra y piano. Este último tocaba también el saxofón, incluso simultáneamente al teclado, una mano en cada instrumento, very crazy. Bises con versiones de la Creedence y los Stones que fueron celebradas por el personal. El concierto gustó mucho al público, así lo recogí de unos y otros. Sin duda, los coros fueron lo más, esa fue la opinión más repetida.
En poco tiempo subieron al escenario Los Ministros, banda mítica de la tele y de las noches asturianas que pasó en varias ocasiones por el escenario de la asociación, allá en los viejos tiempos, dejando siempre muy buen sabor de boca a los asistentes. Aunque todos los músicos siguen en activo, la banda como tal llevaba ya un tiempo ‘desactivada’, así que consideramos un gran detalle por su parte el interés y el trabajo desarrollado para preparar este concierto extraordinario. Como regalo además, cinco ministros y no cuatro, así que más madera. Cinco grandes y carismáticos músicos -Wilón DeCalle (batería) Álvaro Bárcena (guitarra y voz), Javi Méndez (bajo y voz), Nacho Cabeza (guitarra y voz) y Borja García (guitarra y voz) que saben hacer disfrutar a la gente con un repertorio y una puesta en escena viva y en constante ebullición. Llevan muchos años quemando rueda por los escenarios y eso se nota. Con tres guitarrones en el escenario, el rock’n’roll tenía que reventar la sala, como así fue. ¿Quién no se deja arrastrar por una banda escupiendo a toda pastilla AC-DC, Los Ramones, Rolling Stones ó zzTop, con un par de cervecillas encima? Allí bailaba hasta el apuntador. Muchas ganas y mucho feeling del público con los artistas, que se hacen ‘de querer’. Una hora y pico de fiestón, aplausos y brazos en alto por parte del público, que lo pasó en grande y seguía pidiendo más cuando se dio fin al concierto, más por cumplir el horario que por falta de ganas, pues las había. 
En resumen, todo genial, y así pasen otros once años.

Nos vemos en Valles (Pido perdón por escaparme como una cucaracha sin despedirme de nadie)


Conchi Gálvez

domingo, 9 de diciembre de 2018

CONCIERTO_POTATO_SÁBADO 29 DE DICIEMBRE



Celebramos en Valles el último concierto del año al ritmo de Potato, una banda mítica en el ambiente del ska nacional, con más de 30 años de historia a sus espaldas sobre la que acumulan multitud de discos, giras y conciertos y cambios entre sus componentes desde aquella formación inicial.
El Potato de 2018 tiene al frente como vocalista y front man a Pako pko, único miembro fundador de la banda, animado líder, y filósofo. Se acompaña de una nutrida banda integrada por guitarra y bajo, dos teclistas, batería y dos vientos. El técnico de sonido se suma como uno más del grupo, en el que tocó también la batería en aquellos lejanos inicios ochenteros.
El repertorio que sonó en Valles, refinadamente centrado en un ska-reggae confortable y pegadizo, nos llevó a los presentes a un mántrico movimiento/ondulación sin fin, bajo ese ritmo inevitablemente pegadizo. Todo un derroche de ska amistoso y desenfadado, que vale tanto para bailar en la plaza del pueblo como en aquellos garitos subterráneos que solíamos frecuentar.
Bajo el mismo ritmo sincopado y vacilón, las canciones de letras sociales y reivindicativas se mezclaban con otras lúdicas que hablaban de diversión, hedonismo y carpe diem. Sonaron clásicos como ‘Pegamento’ o ‘Miguelin el casero’ con otras de las últimas épocas, como ‘Rula’, ’Sáhara’ o ‘Sklavitud’. La mayoría en castellano, alguna en euskera y en inglés, cantadas por el joven teclista. Siempre con una breve pero formal introducción del genuino Pako, quien quiso también destacar la importante labor que asociaciones como Bocanegra prestan en el medio rural. Transcurrió el concierto en un suspiro, la banda siempre atenta, sin perder un ritmo bien marcado por el bajo y batería, Pako haciéndose con el público, el apropiado acompañamiento de los vientos -trompeta y trombón- que crean esas atmósferas tan apetitosas, y un guitarrista que no ocultaba su espíritu rockero en cuanto tenía ocasión. Entre tanto, la gente muy animada, cabriolando en armonía, iba alentando a los músicos, moviéndose sin parar, pidiendo más. Llegó el bis con un par de temas, y eso que aquí siempre pedimos otres tres.., la banda ya a tope de energía y el público botando y pidiendo más, aunque no fue posible. Quedamos con ganas de más, cosa que algunos dicen que es bueno, pero que yo no comparto. Así es el directo, unas veces los conciertos se hacen un poco repetitivos y parecen hasta demasiado largos, y otras ni te enteras de cómo pasan. Con Potato creo que todos recuperamos un poco el brío y la ilusión de aquellos años y por eso no nos queríamos ir, queríamos seguir en la narcotizante burbuja. Pero la música paró, se encendieron las luces y ya..cada mochuelo a su olivo. Habrá más, no os preocupéis, nos vemos en Valles.



Conchi Gálvez




lunes, 26 de noviembre de 2018

CONCIERTO RODRIGO CUEVAS_SÁBADO 8 DE DICIEMBRE 2018




Casi cerrando el año, Valles se llenó para ver el espectáculo ‘El mundo por montera’ de Rodrigo Cuevas, un artista que ha tenido en estos dos/tres años una proyección tremenda, digna de un estudio sociológico. Desde aquel viral ‘Ritmu de Verdicio’ que conocimos por internet, sus propuestas han sido muy variadas, dando a conocer a un artista con muchas caras y registros, que da bien en la tele, pero al que se le saca mucha más miga en directo y  en lo cercano. En Valles, Cuevas gustó a todos, hasta los más criticones disfrutaron del espectáculo.
Rodrigo Cuevas, como las folklóricas, desborda sentimiento en los gestos, en la voz, en la mirada. Transmite una especie de ingenuidad pícara, una autenticidad transgresora, y sobre todo muy asturiana, que hace que todos nos veamos reflejados de alguna manera en sus reflexiones. Reivindica el pueblo, todo ese universo de lo rural que se está perdiendo y en el que él parece haber sido tan feliz. En una aldea de Piloña, donde vive desde hace un tiempo, sus vecinos lo idolatran. Muchos subieron este sábado a Valles para no perderse el show. Un público variopinto y previsor que  empezó a entrar en la sede en cuanto se abrió la puerta, lo que no es habitual. Algunos subían a escuchar por primera vez un concierto en Valles. Da que pensar que después de 10 años de actuaciones en Bocanegra, de que hayan pasado artistas de todo el mundo y de todos los estilos, sean los artistas locales los más capaces de generar tanta expectación y demanda. Fuese por curiosidad, por interés, o como auténticos fans, la cosa es que la sede se quedó nuevamente con el aforo completo. La sala llena, y el público, atento. Cuando hablaba Rodrigo, no se oía ni una mosca. Mira que me quejo otras veces del gallineru que se forma en  la terraza. Esta noche calma chicha, respeto, atención. Eso se llama carisma o encantamientu, no me digas qué.
Con su look característico y sexy, salió del camerino, dijo algo y ya  provocó las primeras risas en el público, que se mantuvo así hasta el final. Gracia y salero, complicidad con el público y sana provocación es lo que ofreció Cuevas en su espectáculo. Artista total, canta, recita, baila y toca varios instrumentos, aunque aquí no fue el caso, solo se lució con el pandero. En realidad, musicalmente todo el espectáculo fue bastante minimalista. Acompañado de  tres músicos -dos vientos y un guitarrista que iban encadenado arreglos, suaves colchones y apoyo de la voz en los temas-, destacó sobre todo en lo recitado y cantado. Su don está en la palabra, aunque de música sabe un rato. Entre tema y tema, chistes, anécdotas y reflexiones personales en las que el artista reveló su sensibilidad, su amor a la tradición, a lo rural y a lo heredado de nuestros mayores, unas veces en forma de canciones y otras en praos.
El repertorio, de lo más popular. Empezó con un chotis y acabó con el hit ‘Embrujada’, homenaje a Tino Casal. Entre ellas, tonadas populares como ‘Tengo de subir al puertu’, vaqueiradas, alguna canción asturiana más sentimental o el indispensable ‘Ritmo de Verdiciu’. Todo mezclado sin que aquello desentonase. El recitado del toro recibió grandes ovaciones, lo mismo que su declaración de amor a Piloña y a los piloñeses, que obviamente generó aplausos y alegría entre los allí presentes. Terminó con el bis preparado y gran despedida del público, aunque todavía estuvo un buen rato abrazando, haciéndose fotos con la gente y firmando autógrafos en un momento rockstar total, todos queríamos ser amigos suyos.
Vuelve cuando quieras Rodrigo, nos prestó mucho tenerte por aquí. Nos vemos en Valles!

Conchi Gálvez

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