viernes, 17 de agosto de 2018

Conciertos de septiembre 2018 _ JOSH HOYER 15 DE SEPTIEMBRE _ MITCH WOODS 22 DE SEPTIEMBRE


Josh Hoyer y su banda Soul Colossal volvieron a conquistar la sede de Valles un año después de su estreno en Asturias. Fue aquella una noche de descubrimiento. Los artistas que llegan a tocar a Valles a veces son grandes desconocidos para el público, los discos publicados son difíciles de encontrar, y lo poco que se ve en youtube no suele reflejar con fidelidad el directo de la banda. Por eso los de Nebraska sorprendieron por su estilo, su carisma y energía en directo. La banda deslumbró y dejó un estupendo recuerdo, y esta segunda cita se acogía con ganas y expectación.  Procedentes de Nebraska, USA, volvían en su segunda gira española, y era obligado su paso por valles después de aquel inolvidable concierto.
Llegaron alegres y relajados, apoyados siempre por el afectuoso Benjamin Kushner, el guitarrista del grupo, quien ajeno a la ecuación espacio-tiempo saludaba en Valles como si 18 meses fuesen ayer y Nebraska, Pola Siero. La banda empezó el concierto con puntualidad y un aforo muy cómodo en la sala. Tras un par de temas pausados y de suave calentamiento, los temas fueron cogiendo fuerza e intensidad. Hoyer es un mago del funk soul, compone, canta y toca el piano con ardor, lanzándose como un huracán que se lleva por delante lo que pilla. Detrás tiene una banda compacta de buenos profesionales, que apoyan y realzan al Hoyher al solista. Empezando por el amigo Benjamin, técnica y sentimiento en la guitarra al 50%. Con un acompañamiento perfecto en los temas, se marcó dos o tres solos memorables en los temas de mayor improvisación, en los que reflejó su buena técnica y estilo, sin arrogancia ninguna. En la base rítmica, buena sintonía entre batería y bajo, este último nuevo en la banda, un músico preciso y elegante, con aires jazzeros en su técnica, destacando líneas y progresiones muy interesantes. Y en la trompeta, pandereta y animación suprema, el más joven de la banda, un chavalín todo energía, que sudó la camiseta desde el minuto cero.  Bailó más que tocó, aunque la caricia de la trompeta, aunque sea mínima, resulta siempre exquisita. Los temas fueron subiendo en ritmo e intensidad y duración, con largos fraseos e improvisaciones finales dando un estilo muy progresivo a esos temas de onda funk. Los músicos se encontraban cómodos y el público también, bailando y espoleando a los artistas. Recuerdo una sola balada, dedicada por Hoyer creo a su hija y/o esposa en medio de un mar de temazos mueve esqueletos que son el sello de la banda. Gustaron mucho, y tocaron un buen rato, dos bises incluidos, ya con el público entregado. Por segunda vez, lograron dejar a todo el mundo encantado.

La semana siguiente, no estábamos todavía repuestos de la paliza de los de Nebraska, llegaba a Valles su compatriota, el veterano y reconocido Mitch Woods, compositor y pianista de Jump, booggie, blues y Rock&Roll. Le acompañaban los músicos de la banda Mambo Jambo, todo un referente ya en España en estos ritmos old school.
El concierto fue un festival de música de los ’50, bien escogida para mover el esqueleto. Los trepidantes y alegres ritmos del piano fueron la base sin duda del concierto de Woods, que también cantaba los temas con soltura y desenfado, buscando siempre la complicidad y la cercanía del público. Tipo simpático y con un carisma muy de barrio neoyorquino, logró con su humildad y su cara de buena gente conectar con los presentes, a pesar de no hablar una palabra de español. Ciertos problemas técnicos con el piano -parece que se desprogramó- motivaron pausas en un par de temas para ajustarlo. Tras varios intentos sin éxito, la banda decidió parar un rato para dar por fin con la avería, unos minutos que bajaron un poco el tono del concierto, que ya estaba empezando a animarse. Enseguida volvió Woods a tomar las riendas con esa sonrisa pícara y esa aparente facilidad para aporrear el piano, encadenando vertiginosamente escalas, saltos y acordes. Aprovechó para presentar y recomendar su nuevo disco, que trae a la gira y que ha grabado con muchísimos músicos, entre ellos Taj Majal pude entender.
En la banda, todos respondiendo con maestría, desatacando el saxofón de Dani nelo que aullaba con energía y autoridad. Se marcó varios solos muy aplaudidos por el público por su espectacularidad. En la guitarra, Mario Cobo, elegancia y destreza, y en la base rítmica impecable, contrabajo y batería, muy buenos también. Una banda acompañante, se supone que con pocos ensayos, que supo estar a la altura de Woods y su estilo y que gustó a los fans llegados de distintos puntos de Asturias.

Nos vemos en Valles. Conchi Gálvez

lunes, 18 de junio de 2018

SÁBADO 07 DE JULIO 2018_SUGAR DADDY & THE CEREAL KILLERS


Extraordinario concierto el disfrutado con los italianos Sugar Daddy and the Cereal killers. Un verdadero torbellino de swing, boogie, jump y rythm’ blues que hizo vibrar la sede de Valles como en los mejores antros de Chicago. La banda de Milan tiene un directo impactante. Sonido compacto, simpatía y elegancia, eficacia y buena entrega de los músicos y un repertorio para estar bailando de principio a fin. Fielmente seguidores del estilo y la estética de los combos de los años 40/50 que tocaban en aquellos clubs bulliciosos, desdibujados por el humo y el sudor, fue imposible resistirse a sus trajes italianos, su sonrisilla seductora y sus bigotines old school.
Sugar Daddy, como impecable vocalista y front man de la banda estuvo pendiente del público y de sus compañeros permanentemente, sudando la camiseta a base de bien, cantando con entrega, hablando con el público de manera distendida, cogiendo la guitarra en algún tema, dándole a los platos, interaccionando con el resto de la banda. Un conjunto impecable, con músicos como la copa de un pino: sección rítmica de batería y contrabajo, piano, y sección de viento con dos saxofones y trompeta, traviesos y geniales por igual. 
Música sin duda para ser bailada, imposible no hacerlo. Un perfecto aforo permitía a los presentes moverse sin agobios y sin meter el codo en el ojo a los del al lado, dando fluidez así a un público diverso: allí cisnes y patosos nos movíamos con más o menos gracia rendidos ante el estilo, la simpatía y el sonidazo de la banda. Sonaron temas propios y ajenos, algunos conocidos, no acertaría a decir cual, de ejecución impecable y a la vez apasionada. Allí seguimos todos bailando impregnados por ese swing irresistible, arrastrados por la voz de Sugar Daddy, los buggies del piano, la intensidad de los vientos, la fuerza de la batería, todo era rítmico y arrollador. Casi dos horas se marcaron los chavales; los del público acabamos emocionados, con un subidón total y muy agradecidos. Ellos también se fueron contentos, directos a un día de doble bolo en Bilbao y Logroño que debió resultarles de lo más movidito. 
Con este concierto la Asociación Bocanegra cerraba programación hasta septiembre, dando paso a las imprescindibles romerías y verbenas que abundan en tantos pueblinos de la comarca en estos meses, y que la gente también quiere disfrutar. Volvemos cuando maduren las manzanas! nos vemos en Valles.


Conchi Gálvez

martes, 29 de mayo de 2018

SÁBADO 16 DE JUNIO 2018_ TRAVELLIN' BROTHERS


Travellin’ Brothers, una de las bandas más solicitadas y respetadas por el público de Valles, volvió a llenar la sede en la presentación de su nuevo disco ‘13th Avenue South’. Buenos conocedores de la sala, de las dinámicas de los conciertos y de la afición del público, los artistas salieron al escenario relajados y con guiños al público consiguiendo éxito y admiración entre los allí presentes una vez más.

El nuevo disco incluye 10 temas que sonaron en Valles junto otros ya conocidos del grupo y un par de versiones. El nivel compositivo de la banda no deja de crecer en ideas, variedad, arreglos y calidad de los solistas. El repertorio de este disco puede calificarse de heterogéneo o variado, siendo un pelín distinto a lo que los Travelling nos tienen acostumbrados. No por distinto digo peor; de hecho estos días que estoy escuchando el disco me está gustando cada vez más. La producción con vientos, coros y diversa instrumentación resulta impresionante, es verdad, pero en el directo los vizcaínos no se arrugan y con solo seis músicos en el escenario -esta vez vinieron en formato básico - el espectáculo es sobresaliente.

Abrieron en Valles la noche con ‘The spur’ un tema caliente y soulero en el que el saxo brillaba dando un ímpetu indudable al tema y calentando al personal, Siguió ‘Shame’ un viejo tema de la banda que puede considerarse ya casi un himno yal que es imposible resistirse.

El swing, uno de los sellos de los Travellin’ sonó poderoso con ‘I believe’, donde la guitarra de Aitor podría haber sonado con más fuerza, cañallesco y sombrío en ‘As good as it gets’ (guitarra y saxofón desbordando elegancia y exquisitez), y más bailón en ‘Sweet Corrine’. Unidos a ellos, temas ‘suaves’ como ‘Better day’, o ‘Peggy Sue’ con intro jazzera de Alain, y pegadizo estribillo.
No faltaron tampoco los espirituales -que se les dan de miedo- con ‘Oh my river’ y ‘Power of love’ un góspel emocionante de tensión ascendente, unido al ‘Love Joy & Hapinees’ de su anterior dicho, ejecutado una fuerza y energía con la que el público se movía ya sin freno. Entre las versiones, la dedicada al guitarrista Gregg Allman al que Aitor supo recordar con esa guitarra tan inconfundible, y la de Robert Johnson, un tema versionado por mil intérpretes y al que nuestra banda dio su toque criollo y sincopado.

De manera individual, un 10 para todos. A destacar la contundencia de Eneko al bajo y los tambores de Isi, una base rítmica de verdad apabullante y que da a la banda una presencia en directo de impresión. La guitarra de Aitor Canibaño combina elegancia, versatilidad y gusto a partes iguales, creo que ya lo he dicho alguna vez, me encanta como toca este tío, aunque en esta ocasión, no se si por estar en la terraza, me destacó poco su presencia en el conjunto del concierto, sonaba poco, lo mismo me pasó con el saxofón y el piano, que no dejaron de marcarse unos solos muy brillantes pero poco destacados. Como experimentado front man, el vocalista Jon kareaga sabe ganarse al público, convence con sus intros, en las que siempre aporta su toque personal, y no le falta nunca el entusiasmo, algo que sabe contagiar arriba u abajo.

Para cerrar, y después de las presentaciones, bises y aplausos como siempre a rabiar. La gente se fue contenta y los músicos también. De lo demás ya recuerdo poco.  Como siempre, nos vemos en Valles


HEMEROTECA DE LOS CONCIERTOS Y ACTIVIDADES

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