miércoles, 17 de enero de 2018

CONCIERTU X ANIVERSARIU 27 DE ENERO 2018

Se celebró el pasado sábado 27 de enero el décimo aniversario de la asociación Bocanegra. Poco podía esta menda imaginar aquel 6 de enero de 2008 en el que Carlos Martagón y su banda Merienda de negros abrían el escenario en la pequeña sede de Valles con un concierto para los de casa y algún amigo llegado para la ocasión, que aquello iba a crecer y consolidarse hasta convertirse en uno de los mejores espacios para la música en directo de Asturias. El camino, como la vida misma, ha estado lleno de sorpresas, sol y nubes, aciertos y errores, encuentros y pérdidas. El número de socios ha ido creciendo, también el volumen de público, la presencia de artistas procedentes de todos los continentes-muchos de ellos tocaban en Asturias por primera vez-, la reforma y ampliación de la sede, las mejoras en el equipo, el lanzamiento del canal youtube para difundir de los conciertos con gran calidad, y mil pequeñas cosas más. La directiva de la asociación también ha ido cambiando en estos años, aunque algunos llevan currado en ella desde el principio, y es de ley agradecerlo. Creo que cada uno de los que hemos formado parte de ella en algún momento, en la medida de nuestras posibilidades, nos hemos esforzado para apoyar este proyecto colectivo nacido de la ilusión de unos pocos. De estos diez años queda ya un poso inolvidable. Anécdotas, miles; buenos momentos, los que más; marrones, alguno también, inevitables y a nuestro pesar. El crecimiento va exigiendo una mayor profesionalidad, responsabilidad y esfuerzo en la programación y la logística de los conciertos y eso pesa, pero ahí seguimos cada noche con ganas de disfrutar.
El aniversario se abrió con unas palabras de la presidenta de la asociación, Ana Canteli, quién agradeció el apoyo de los socios, el pueblo de valles y la familia Camblor que cede altruistamente la sede, y apostó por seguir en la brecha otros diez años como mínimo. Y ya dio paso a las dos bandas de la noche.
Abrieron ‘The Excitments’ band de soul llegada de Barcelona, con una trayectoria imparable. Con gran profesionalidad nos ofrecieron un concierto arrebatador, con un ritmo imparable y contagioso al que era difícil resistirse. Al estilo de las viejas bandas de soul y R’n’b, la elegancia y la pasión iban unidas y alentadas por la vocalista Koko Davis, una verdadera come escenarios, que no paró un minuto de bailar y dar marcha al público. Dando apoyo a su potente voz, y en perfecta armonía, una banda bien empastada y solvente, con dos guitarras, dos saxofones, bajo y batería. Sin protagonismos excesivos pero con eficiente dominio del repertorio, un soul enérgico y delicioso, nos llevaron en volandas durante todo el concierto, bises incluidos. Fueron despedidos con grandes ovaciones y el calor del público agradecido.
Poco tardaron en empezar los ‘Still river’. La banda, integrada por cinco músicos residentes en Bilbao, nos metió en vena el genuino sonido americano del rock de raíces. Una mezcla de rock clásico, country, blues, folk, hillbilly, psicodelia y lo que surja, interpretada con la devoción de las grandes bandas de los ’60-‘70. Mola encontrar buen rollo y disfrute en el escenario, y ellos lo transmitieron muy bien. Fieles al protagonismo de esas guitarras encendidas, la base rítmica omnipresente como un muro acogedor y un organista que inspiraba respeto, fueron encadenando un repertorio variado, mezclando aires intimistas y tranquilos, ritmos polvorientos que sonaban a country, sólidos temas del rock más sureño y guiños sicodélicos en electrizantes improvisaciones. La voz rotunda del vocalista y frontman Dan Cabanela armonizaba y daba continuidad a toda esa mágica mezcla que provocó mas de un aullido entre el público. Acabaron bien arriba, homenajeando a sus ídolos Gratefull Dead y despedidos entre ovaciones del público.
Conchi Gálvez

martes, 12 de diciembre de 2017

GABY JOGEIX 23 diciembre 2017

Fin de  año interesantísimo con la actuación del gran Gaby Jogeix, artista sincrético y con una visión muy contemporánea y cosmopolita del blues, que ofreció desde mi punto de vista uno de los mejores conciertos del año.
Con una sólida carrera a sus espaldas, se presentó en Valles en formato cuarteto, sumando a su interpretación la de tres grandes músicos -bateria, bajo y teclados-con los que se entendió bien en el escenario y que dieron cera y esplendor a un concierto emocionante. Ver a Jogeix a la guitarra eléctrica, la lap steel y cantando con una voz fuerte, expresiva y vibrantemente trabajada, resulta todo un espectáculo. Con una vena perfeccionista casi irritante, afirmaba sobre el escenario tener una misión: hacer disfrutar al público. Para conseguirlo se lo curró a base de bien, nos ofreció un concierto muy largo de más de dos horas, intenso y muy entretenido, con una banda convencida y bien dispuesta.
El repertorio, de lo más eléctrico, amparado bajo el paraguas del blues, el rock, el jazz o el góspel y todo agitado en un cóctel irrenunciable. El bagaje y la versatilidad del artista, tanto en su vertiente compositiva como de interpretación, resultó notable. Cada tema era muy diferente al anterior, y parecía que el músico iba adoptando diversas personalidades musicales. Sus riffs resultaban tan potentes y electrizantes como delicadas las melodías, y sofisticadas las improvisaciones. Todo sonaba conocido- aires de Scofield, Jeff Beck, McLaughlin o Robben Ford, y absolutamente nuevo y personal a la vez. Los primeros temas fueron interpretados con guitarra eléctrica, la segunda parte con lap steel. A su alrededor, buenos acompañantes, destacando un batería resuelto y polirrítmico, que además cantaba muy bien y se marcó dos rockanrolles míticos; un teclista sutil al Hammond, todo matices y sutileza en los colchones y acompañamientos, y un bajista eficaz, quizás el menos integrado en la banda, pero aún así cumpliendo más que de sobra con su cometido. Muy bien metidos además arreglos y ejecución en directo de los temas: intensidades, coros, subidas y bajadas, ritmos, silencios...esas cosas que hacen de un concierto bueno algo superior.
Por la parte no tan buena, lamentar de nuevo la desagradable algarabía de la terraza, que se hacía evidente en el escenario en la presentación de los temas, las pausas y los temas tranquilos. Además de resultar molesta y perturbadora, me produce vergüenza ajena delante de los músicos. Les ves incómodos y piensas qué coño está haciendo esa gente, a qué ha venido y por qué no se calla. Es una cuestión realmente exasperante, que trasciende en mucho lo musical.
Para no alimentar la úlcera estomacal y obviando esta inevitable lacra, prefiero dejar en el recuerdo lo disfrutado de la noche con Jogeix y su banda: un concierto rebosante de virtuosismo y expresividad, creatividad y elegancia, brío y color. 

lunes, 27 de noviembre de 2017

ASH GRUNWALD 9 DICIEMBRE 2017

SÁBADO 9 de diciembre 23:15
Llegó Ash Grunwald a Valles como una verdadera leyenda viva del blues australiano. Un artista consolidado y respetado en su país, con nueve discos ya en su haber y críticas buenísimas sobre sus directos en los que encandila a público y crítica. La intensa gira española le está moviendo este mes por todo el país a un ritmo vertiginoso, sin que el cansancio reste un ápice de amabilidad y simpatía a este tipo apacible y bienencarado. Presentó en Valles su último disco en formato power trío de guitarra, bajo y batería con un show nonstop de auténtico groove bluesero.
Muy fiel al espíritu áspero y profundo del blues más original, su personal estilo es un homenaje a la música negra y espiritual, en las que une su voz espesa y rugosa a una guitarra persuasiva y contundente, que absorbe también las influencias del rock y el hardblues de las últimas décadas. Grundwald conectó enseguida con el público, de manera natural, contagiando también a sus músicos que supieron aportar la base rítmica precisa para hacer brillar las melodías de guitarra y dobro del australiano. El repertorio combinó momentos intimistas, melodías elaboradas y algo hipnóticas en la guitarra, explícitas en la voz y con los aires densos y primitivos del delta, con otras más potentes y bailonas, en las que daba paso al blues más eléctrico y contemporáneo. Una genuina explosión de ritmo y sentimiento en el escenario, en el que se fueron encadenando temas que el público fue acompañando con total entrega, coreando las versiones y el ‘Hammer’ de su último disco, un verdadero himno de liberación que se compartió a pie de escenario y en la terraza.
El público en valles respondió como siempre al blues y el calor hacia los músicos fue efusivo y auténtico, en un ambiente propicio para el disfrute. No obstante, y como suele ocurrir, algunos loros antimusicales había entre los presentes, dando por saco a los de al lado con su cháchara continua y sus carcajadas fuera de lugar. Iros pa’l chigre ya, pesaos. Es una batalla parece que inevitablemente perdida, tendremos que llamar a Superlópez.
Fuera de estas incomodidades, el concierto fue un éxito: el público estaba entusiasmado y los artistas se encontraron también cómodos y disfrutaron de la noche. Ese es el espíritu con el que se creó la asociación Bocanegra y que intentamos mantener en Valles diez años después, mientras la llama siga viva. Nos vemos por allí arriba.

Conchi Gálvez.

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