viernes, 5 de octubre de 2018

CONCIERTO 31 DE OCTUBRE_BANDITOS



CONCIERTO 31 DE OCTUBRE 2018_ BANDITOS

22h15 apertura de puertas para socios, 22h30 apertura puertas público, 23h 15 Concierto


El nuevo álbum de Banditos, Visionland, se lanzó el 23 de junio de 2017. Producido por Israel Nash y Ted Young, el segundo largometraje del grupo con sede en Birmingham / Nashville tiene un pie firmemente plantado en la realidad como el otro dedo del pie dentro y fuera de las complejidades mentales , autopercepción e ilusiones de estado alterado. Los resultados son reveladores, estimulantes y profundos.
Banditos, originario de Birmingham, Alabama, es un grupo, más bien como una pandilla, de seis a veintitantos, que actualmente operan desde Nashville, cerca y al mismo tiempo muy lejos de las relucientes torres y el ajetreo industrial de Lower Broad y Fila de la música.
Con el robusto poder de una llamativa locomotora del Súper Jefe, el álbum homónimo de Banditos apropiadamente se apropia de elementos de la rock ácida fusionada con el blues de los años 60, el boogie espeluznante de ZZ Top, el punk del garaje en Burger Records, The Drive-By Truckers ' yawp, el populista choogle de CCR, el groove de Baby Shake de Slim Harpo, la exuberante gente de Dylan eléctrico, el cazo de tripas Fat Possum Hill country mojo y el Georgia Motherf ** king Satellites. Desde el bluegrass de backwoods, pasando por asquerosos asentimientos al alma de Muscle Shoals e inesperados trozos de dulzura doo-wop, los Banditos recuerdan a muchos, pero no suenan como nadie.


Los miembros de la banda se conocieron tocando en varios proyectos de punk y rock 'n' roll en Birmingham en lugares de bricolaje y para todas las edades. En 2010, el cantante y guitarrista Corey Parsons y el cantante y músico de banjo Stephen Pierce empezaron a ir por la ciudad y pronto se les pidió que actuaran en su bar local favorito. Sin una banda completa, invitaron a sus amigos Randy Wade (batería), Jeffrey Salter (guitarra) y Mary Beth Richardson (voz) a unirse a ellos. 
Salter y Wade estudiaron juntos en la escuela de música aprendiendo técnicas clásicas / de jazz, mientras que los antecedentes de Richardson eran principalmente cantar en coros de iglesias. Después de algunas aprehensiones de Richardson acerca de subir al escenario con una banda no preparada, un viaje de último minuto a Nueva Orleans con el grupo (que resultó en una Biblia de hotel robada inscrita con las letras de la banda) pareció curar un caso de los pies fríos. El desempeño posterior fue crudo y eléctrico, y una respuesta extática de la multitud consolidó aún más las convicciones de los miembros para convertirse en una banda completa. La adición del bajista Danny Vines completó el grupo.


El grupo ha sido elogiado por NPR ("Tres vocalistas, un malvado guitarrista que también toca el pedal de acero, un banjo, un contrabajo y un baterista de patas calientes garantizan que cada canción que tocan está llena de ritmos locos y energía melódica"). , Rolling Stone ("Equal partes del país y campana y rock rock ... recordando todo, desde el boogie grasiento de ZZ Top hasta el alma de Alabama Shakes"), y Garden & Gun ("Estas seis veinteañeras combinadas combinan un hodgepodge de sonidos. A veces es una zona de bar respaldada por un kazoo pícaro, y otras veces es una versión de selección de pollos de un alma que se quema lentamente detrás del lamento de Janis Joplin, como Mary Beth Richardson "). Han actuado en todo el mundo apoyando actos como St. Paul and the Broken Bones, Blackberry Smoke y Old 97's, y en particular en eventos destacados como Newport Folk Festival,





lunes, 24 de septiembre de 2018

CONCIERTO 20 DE OCTUBRE _THE RAD TRADS



CONCIERTO 20 DE OCTUBRE 2018_ THE RAD TRADS

22h apertura de puertas para socios, 22h15 apertura puertas público, 23h 15 Concierto

Afincados en Nueva York, The Rad Trads son una de les bandas más excitantes y entretenidas de su ciudad por sus conciertos en prestigiosas salas como el Blue Note o el Webster Hall. Un estilo diverso de influencias de la música americana, la banda despliega tres poderosos instrumentos de viento, una base de ritmo firme, y cuatro voces principales para pasearse por los estilos de la música popular del soul al jazz, swing,rock, blues (tanto de Chicago como del Delta) siempre con una energía vibrante, que les hace parecerse a The Band cuando su batería John Fatum coge el timón de la voz principal metiéndose en la piel de Levon Helm, o a la Preservation Hall Jazz Band de New Orleans cuando se transforman en una brass band poseída por el delta del Mississippi. Han encabezado los festivales de Jazz & Blues de Atlanta, Rochester, Columbus y Russian River, han abierto los conciertos de Tom Jones, Charles Bradley, Taj Mahal, Buddy Guy, The Lone Bellow y girado con enorme éxito por Europa, Malasia y los Estados Unidos. Garantía absoluta de diversión y ritmo infatigable.

The Rad Trads regresan a nuestro país en octubre para presentar su disco debut publicado hace dos años, “Must We Call Them Rad Trad”. El disco mezcla sonidos que van desde el jazz más tempranero hacia las brass bands de New Orleans, R&B, el rock & roll clásico y el Delta y Blues de Chicago a través de una potente sección rítmica, metal y voces.
The Rad Trads originalmente surgieron por necesidad y amistad, la historia de toda a gran banda. 

No hace mucho tiempo, estos talentos, amigos se encontraron en el escenario en un pequeño club de Nueva York, concierto que duró más de tres horas. De ahí surgieron mil y una fuentes de inspiración: el funk de latón y cobre desde Nueva Orleans, el pantanoso blues del delta, el rock and roll, y jazz, que se fusionan en uno hasta evolucionar a The Rad Trads  como banda sonora.

The Rad Trads siempre ensanchan sus canciones con sonidos que contienen siempre elementos y temáticas enraizadas en la cultura norteamericana con una sabia y directa mixtura de rock, country, gospel, r&b, folk y soul, todo con ese tono sureño y nostálgico, amplificado por una emotiva parte vocal y de sección de vientos.


viernes, 17 de agosto de 2018

Conciertos de septiembre 2018 _ JOSH HOYER 15 DE SEPTIEMBRE _ MITCH WOODS 22 DE SEPTIEMBRE


Josh Hoyer y su banda Soul Colossal volvieron a conquistar la sede de Valles un año después de su estreno en Asturias. Fue aquella una noche de descubrimiento. Los artistas que llegan a tocar a Valles a veces son grandes desconocidos para el público, los discos publicados son difíciles de encontrar, y lo poco que se ve en youtube no suele reflejar con fidelidad el directo de la banda. Por eso los de Nebraska sorprendieron por su estilo, su carisma y energía en directo. La banda deslumbró y dejó un estupendo recuerdo, y esta segunda cita se acogía con ganas y expectación.  Procedentes de Nebraska, USA, volvían en su segunda gira española, y era obligado su paso por valles después de aquel inolvidable concierto.
Llegaron alegres y relajados, apoyados siempre por el afectuoso Benjamin Kushner, el guitarrista del grupo, quien ajeno a la ecuación espacio-tiempo saludaba en Valles como si 18 meses fuesen ayer y Nebraska, Pola Siero. La banda empezó el concierto con puntualidad y un aforo muy cómodo en la sala. Tras un par de temas pausados y de suave calentamiento, los temas fueron cogiendo fuerza e intensidad. Hoyer es un mago del funk soul, compone, canta y toca el piano con ardor, lanzándose como un huracán que se lleva por delante lo que pilla. Detrás tiene una banda compacta de buenos profesionales, que apoyan y realzan al Hoyher al solista. Empezando por el amigo Benjamin, técnica y sentimiento en la guitarra al 50%. Con un acompañamiento perfecto en los temas, se marcó dos o tres solos memorables en los temas de mayor improvisación, en los que reflejó su buena técnica y estilo, sin arrogancia ninguna. En la base rítmica, buena sintonía entre batería y bajo, este último nuevo en la banda, un músico preciso y elegante, con aires jazzeros en su técnica, destacando líneas y progresiones muy interesantes. Y en la trompeta, pandereta y animación suprema, el más joven de la banda, un chavalín todo energía, que sudó la camiseta desde el minuto cero.  Bailó más que tocó, aunque la caricia de la trompeta, aunque sea mínima, resulta siempre exquisita. Los temas fueron subiendo en ritmo e intensidad y duración, con largos fraseos e improvisaciones finales dando un estilo muy progresivo a esos temas de onda funk. Los músicos se encontraban cómodos y el público también, bailando y espoleando a los artistas. Recuerdo una sola balada, dedicada por Hoyer creo a su hija y/o esposa en medio de un mar de temazos mueve esqueletos que son el sello de la banda. Gustaron mucho, y tocaron un buen rato, dos bises incluidos, ya con el público entregado. Por segunda vez, lograron dejar a todo el mundo encantado.

La semana siguiente, no estábamos todavía repuestos de la paliza de los de Nebraska, llegaba a Valles su compatriota, el veterano y reconocido Mitch Woods, compositor y pianista de Jump, booggie, blues y Rock&Roll. Le acompañaban los músicos de la banda Mambo Jambo, todo un referente ya en España en estos ritmos old school.
El concierto fue un festival de música de los ’50, bien escogida para mover el esqueleto. Los trepidantes y alegres ritmos del piano fueron la base sin duda del concierto de Woods, que también cantaba los temas con soltura y desenfado, buscando siempre la complicidad y la cercanía del público. Tipo simpático y con un carisma muy de barrio neoyorquino, logró con su humildad y su cara de buena gente conectar con los presentes, a pesar de no hablar una palabra de español. Ciertos problemas técnicos con el piano -parece que se desprogramó- motivaron pausas en un par de temas para ajustarlo. Tras varios intentos sin éxito, la banda decidió parar un rato para dar por fin con la avería, unos minutos que bajaron un poco el tono del concierto, que ya estaba empezando a animarse. Enseguida volvió Woods a tomar las riendas con esa sonrisa pícara y esa aparente facilidad para aporrear el piano, encadenando vertiginosamente escalas, saltos y acordes. Aprovechó para presentar y recomendar su nuevo disco, que trae a la gira y que ha grabado con muchísimos músicos, entre ellos Taj Majal pude entender.
En la banda, todos respondiendo con maestría, desatacando el saxofón de Dani nelo que aullaba con energía y autoridad. Se marcó varios solos muy aplaudidos por el público por su espectacularidad. En la guitarra, Mario Cobo, elegancia y destreza, y en la base rítmica impecable, contrabajo y batería, muy buenos también. Una banda acompañante, se supone que con pocos ensayos, que supo estar a la altura de Woods y su estilo y que gustó a los fans llegados de distintos puntos de Asturias.

Nos vemos en Valles. Conchi Gálvez

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