miércoles, 4 de junio de 2014

TRIBUTO A JIMI HENDRIX

Léelo n'asturianu
Homenaje en toda regla al gran Jimi Hendrix de la mano del potente trío ‘Manic Depression’. La banda de Avilés, integrada por tres grandes admiradores del guitarrista magnético, estrenaba en Valles este sentido tributo en el que la magia del de Seattle inundó las cuatro esquinas de la sede y parte del extranjero.
Acudimos al concierto con una expectación fuera de lo normal por la especial querencia que setimos hacia el universo sonoro del que es para muchos el mejor guitarrista de la historia del rock’n’roll. Mucho se ha escrito acerca de la genialidad de Hendrix, de su originalidad, ingenio creativo, de su revolucionaria técnica, de sus directos incendiarios.  Para mí su música es, sobre todo, Libertad. Una música orgánica, sexual, absolutamente viva.
Los antecedentes de los tres intérpretes de la noche eran buenos. A Sergio ‘Tutú’ Fernández ya le habíamos visto tocar con ‘Alto Volto’ en Gijón y nos había convencido su elegante estilo en las cuatro cuerdas y su manifiesta conexión con Miguel Herrero a la batería. De éste poco queda por decir ya a estas alturas. Pasando por alto su nivelazo como productor, compositor o arreglista, destaca también como multi-instrumentista. Lo mismo te lo encuentras tocando la batería, que al bajo, la guitarra o el fliscorno, todo con una facilidad, un gusto y una versatilidad  pasmosas.  En fin, todo un talentazo musical el de este hombre, de lo mejorcito que tenemos en Asturias. El tercero de los componentes, Rubén Álvarez, era el más desconocido a priori. La curiosidad por saber quién ‘osaba’ llevar al escenario temas de este semidios del rock me mataba. Enseguida al verle la cara recordé que había pasado recientemente por nuestro escenario de Valles, formando parte de la banda de los hermanos Tejedor, en un papel básicamente rítmico frente al lucimiento de gaita y acordeón. En esta ocasión su forzoso protagonismo reveló un profundo conocimiento y amor por la obra de Hendrix, recreando toda su psicodélica energía y su genialidad.
La hora y media de concierto fue un continuum de los superhits de la Jimmi Hendrix Experience: Abrieron con el que da nombre a la banda, ‘Manic depression’, encadenando temazo tras temazo (los pongo sin orden porque no me pillé el setlist ni apunté nada, del subidón que llevaba): ‘Crosstown Traffic’, ‘Fire’ ‘Foxey ladie’, ‘Stone Free’ ‘Voodoo Child’, ‘Hey Joe’, ‘Little Wing’, el bluesazo ‘Red House’,‘The wind cries mary’’, ‘Purple Haze’, la versión de ‘Sunshine of your love’ de Cream y algún otro que seguro me habrá dejado en el tintero. A pesar de que en ciertos momentos se apreciaba la falta de rodaje del recién estrenado repertorio, la experiencia de estos profesionales estuvo en todo momento por encima de cualquier entuerto, del que salieron con soltura y estilo.
En el escenario, pura descarga de hard rock, psicodelia y blues con la libertad que el trío original supo inspirar. La base rítmica, con impecables líneas de bajo, junto a una batería sólida y contundente bajo la segura pegada de Herrero, al que le salía las baquetas volando de vez en cuando de pura caña, crearon unos recios mimbres para el lucimiento de la guitarra. Transmitiendo una palpable devoción por el Jimi original, Rubén recreó rifs, melodías, solos  y efectos sonoros de todo tipo. El equipazo que llevaba consigo le permitía emular con envidiable fidelidad las resonancias y efectos de la Fender de Hendrix, sus aullidos, sus texturas, su increíble densidad y al mismo tiempo su ligereza única. Todo ello con una oportuna dosis de improvisación, característica de la original Experience y en las que Rubén se mostró en todo momento muy cómodo.
A pesar de que no éramos muchos los presentes en la sala, el impecable sonido, la música envolvente y psicodélica, y las imágenes de Hendrix y su banda en la gran pantalla del escenario, nos sumieron a más de uno en un trance especialmente delicioso y sensual. Tras 90 minutos de selecto repertorio acabaron con un bis muy reclamado entre los que estábamos ya arrebatados, repitiendo el ‘Crosstown Traffic’ y la versión asturianizada pero igual de salvaje del himno estadounidense barras y estrellas, sustituido aquí por el ‘Asturias patria querida’.
Un concierto del que nos ha quedado un estupendo regusto y que habría hecho las delicias de cualquier aficionado a la música de Hendrix. Felicitamos al estupendo trío ‘Manic Depression’ grandes amigos de nuestra asociación y esperamos que esta actuación no haya sido la única y tengan ocasión de moverla por otras salas con su estupendo directo. Muy recomendable.
Conchi Gálvez

Léelo n'asturianu
Traducido por Miguel Isla

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