jueves, 16 de marzo de 2017

NICK MOSS BAND 25/Marzo/2017

SÁBADO 25 DE MARZO 
Con demasiada frecuencia y sentimientos enfrentados estamos asistiendo en los últimos tiempos a homenajes dedicados a amigos que se van demasiado pronto. No se si será la edad, los malos tiempos o la mala suerte, pero la vida avanza, y parece que nos toca ya estar en la fila de las monedas que van cayendo una detrás de otra en cascada, como en aquellas máquinas en las que echábamos de críos los cinco duros. El sábado en Valles, noche de concierto, asistimos al homenaje dedicado a Rafa, ‘el del Paso’. Se presentó en la sede la recientemente creada asociación músico cultural ‘Rafa El Paso’. Una idea ya hecha realidad, surgida del cariño y la gratitud de muchos de los amigos y clientes de este hostelero romántico, que supo hacer de su remota y vieja parada de postas un lugar muy especial al que como peregrinos llegaban los amantes de la buena música, la tolerancia y las noches interminables. Las palabras que el presidente de la asociación le dedicó a Rafa y a su local estaban llenas de cariño y ya de añoranza, reforzadas por fotografías que en la pantalla iban relatando algunos de los buenos momentos vividos en el Paso: conciertos, amigos, risas… El homenaje terminó con la intervención de ‘La banda del Paso’ un grupo de amigos que, con ganas y actitud homenajean a Rafa con buena música, clásicos del rock y el rythm’blues de los que disfrutaron tanto como el público. Un bonito recuerdo el que nos dejaron a todos.
Puntualmente, subían después al escenario el guitarrista Nick Moss y su banda, abriendo una serie de conciertos que en próximas fechas tendrán al blues en Valles como protagonista. El líder no tuvo su mejor noche. Después de una larga gira por Noruega y España, llegó a Asturias indispuesto. No subió a la prueba de sonido, ni cenó, y durante la actuación mostró en repetidas ocasiones signos de cansancio, incomodidad y fastidio. No le gustaba el sonido del escenario (fuera sonaba perfecto), dejaba de tocar a ratos y hacía aspavientos como si aquello fuera insoportable, protestó porque la gente glayaba sin parar en la terraza ( ay benditu! bienvenido al club de los sufridores de esta lacra..) y mandó callar enérgicamente. Apenas presentó los temas ni interaccionó con el público, solo para pedir al final que le comprásemos el disco, y estuvo todo el concierto podría decirse que ‘de prestado’. En fin Nick, una mala noche la tenemos todos, y en Valles nos tocó la tuya. Yo por mi parte, que le doy la razón en lo del continuo rugir de la terraza, cambié de sitio y entré al interior de la sede, donde pude concentrarme haciendo de tripas corazón y disfrutar así del buen concierto que la banda nos ofreció, y que a mi entender sonaba de vicio, limpio, claro y profundo. Moss, guitarrista laureado que se formó como músico en Chicago y se curtió en clubs y bandas donde el blues es el que manda, domina su técnica, su ritmo y su lenguaje. En la guitarra demostró sensibilidad y buenas ideas, además de una limpia y perfecta digitación. Se acompañó en algunos temas con la voz, a la que saca partido sin tenerla demasiado notoria aunque desde mi punto de vista le faltó más pasión, entusiasmo, ese frenesí oscuro del blues. Algunos temas al principio se hicieron un poco interminables y aplanados, con el protagonismo indiscutible de la guitarra en largos solos, pero luego el repertorio fue metiendo ritmo y se apreció el buen trabajo del resto de la banda. Sonaron buggies más movidos en los que el arrebatado teclista nos conmovió a todos. La gente aplaudía a rabiar. Los últimos temas tuvieron ya un punto progresivo, espeso y machacón que a mí me encanta, destacando la brillantez de batería y bajo, que salieron adelante como fieras dando un ritmo endiablado a esta última parte del concierto. Al final, la gente terminó encantada y pidiendo más, como siempre.
Nos vemos en Valles.
Conchi Gálvez



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