‘Qué por mayo era por mayo cuando hace la calor, cuando los trigos
encañan y están los campos en flor..’. Así daba vida Berto Varillas al
sentido y anónimo ‘Romance del prisionero’ sobre un sorprendente ritmo de
ranchera el pasado jueves en Valles. Nada que ver con la noche fría, húmeda y
lluviosa -pero muy asturiana al fin y al cabo- con la que se abrieron los II Alcuentros de Musiques feches n’Asturies.
Una apuesta de la asociación Bocanegra por las músicas de raíz en la que
tuvimos la ocasión de disfrutar de bandas de muy diferentes estilos, que por
momentos nos hicieron viajar por los más
pintorescos rincones de nuestra tierrina.
Empezamos el jueves con Bon Tastu, trío integrado por Fernando
Oyagüez, Gonzalo Pumares y Xurde Fernández, antiguos componentes de conocidos
grupos del ámbito folk como Blima, Felpeyu y Corquieu y que estrenaban en
Valles su nuevo proyecto. Presentaron un repertorio basado en arreglos propios
de diferentes melodías tradicionales asturianas (N’el portalín de piedra, saltón del centru, El garrotín, Xuanín de
Mieres, saltónd’Urbiés..) y algunas composiciones propias, alternando con temas
tradicionales bretones y reels y jigs escoceses. Sencillez y dulzura
aportadas por el ritmo de la guitarra acústica, la flauta travesera y el
violín; un folk ‘de cámara’ adornado por constantes improvisaciones y sutiles
detalles de los intérpretes. Tal y como si estuviéramos sentados al calor del
llar en una cabañina del Sueve, en un
ambiente íntimo y cálido, nos dejamos envolver por unas melodías a veces suaves
y tranquilas como el orbayu en el verano, otras inquietas y revoltosas,
burbujeantes como un de arroyo de montaña. Juanjo Díaz, percusionista de la Mining Company, les acompañó con
el bodrhán en un par de mixes, el
primero compuesto de tres melodíes tradicionales asturianes: Fuiste al Carmín
de laPola/Barganaz/Danza san Roque, y el segundu de tres reels irlandeses:
Cregg's Pipes/Uist Reel/JohnDoherty's.
A continuación, y para
sumergirnos en el ambiente del chigre más genuino, ese donde la parroquia arregla
el mundo y entona cancios populares compartiendo unas botellinas de sidra, subieron al escenario los integrantes de la Asturiana Mining Company. Una banda más
que consolidada dentro del folk en nuestra región, poseedora de una amplia e
interesante trayectoria que podríamos calificar de arriesgada
e innovadora. El grupo fue fundado en 1998 por el archiconocido Michael
Lee Wolfe, y por él han pasado reconocidos músicos de la escena asturiana,
hasta llegar a la formación actual integrada por el citado Lee Wolfe a las guitarras,
Berto Varillas a la voz, gaita y flauta, Juanjo Díaz y Sergio Pevida a la
percusión, Mario Gutierrez al acordeón -sustituyendo a la explosiva María
Álvarez- y los coros de las ‘golden
sisters’ Gema y Silvia Fernández (Puri P., te echamos de menos), la segunda
aportando también bajo eléctrico y guitarra al grupo.
Se definen a sí mismos como un laboratorio o
taller de ideas para la experimentación y el aprendizaje, aspectos que sin duda
se aprecian en todo su repertorio, donde piezas y cantos tradicionales se
reinventan con arreglos eléctricos de lo más actual, mezclando con maestría el
blues y los espirituales con las vaqueiradas, pasodobles y muñeiras. En Valles
ofrecieron un repertorio integrado por temas de su ya numerosa colección de
publicaciones, con especial protagonismo del último disco, Sones por Berto Velasco, publicado en 2011: ‘Baila, galleguina,
baila’, ‘Los Curas’, ‘La Mitad la mio cama’ o ‘Carolina’. Este disco es un homenaje
de Berto Varillas a su padre, gran luthier y para muchos ‘reinventor de la
gaita asturiana’ e incluye el bonito tema ‘Si nun conoces Val.louta’, Premio al
Meyor Cantar y Premiu del Públicu del festival Liet Internacional, ambos en
2012. Hablar de la trayectoria profesional de cada uno de los integrantes de la
banda daría para llenar tres cuadernos y por eso no lo vamos a hacer, más
cuando la formación responde a un formato compacto y coral, donde no se busca
el protagonismo individual, pero todos brillan con luz propia. Así, en un
momento dado pudimos fijarnos en una
elegante y afunkada línea de bajo, regodearnos con un estimulante punteo en la
guitarra, adivinar la complicidad rítmica de los dos percusionistas -bodrhan y
pandero vs. caja, cencerro y cajón-, o dejarse ir, todo ojos y oídos, a los juegos
del armónico acordeón. La enérgica y decidida voz de Berto Varillas no admitía
bromas, y se amoldaba de maravilla a los
ubicuos coros y la puntual y ebullescente presencia de la gaita. Un
sonido sólido, compacto y muy elaborado el de esta banda que finalizó su
actuación en Valles con la emotiva ‘Trova del mineru’ que formara parte
de la BSO de la película ‘Pídele cuentas
al Rey’ y que el público escuchó desde
un vibrante respeto, como el resto del concierto.
La noche del viernes, de la mano
de Xera y sus sugerentes atmósferas,
volamos a los rincones más remotos y atávicos de nuestra geografía: picos afilados, profundas
gargantas, acantilados abiertos a los vientos cantábricos y valles escondidos y
verdes parecían envolvernos y llamarnos desde el escenario. Interculturalismo y
amor a la naturaleza y las tradiciones de la tierra que los vio nacer son las
premisas en las que se basan las composiciones de esta inusual banda, que
mezcla lo arcaico y lo contemporáneo con gran originalidad.
Nacidos en el año 2004, Xera
tiene ya tres discos en el mercado, Lliendes,
Terra y Llume, todos publicados bajo la licencia Creative Commos, donde unen
con acierto la música electrónica con la tradicional asturiana, que han sido
acogidos con muy buenas críticas. Este año recibieron el premio AMAS al mejor
directo, y sin embargo, apuntaban durante la cena lo poco que se sienten
reconocidos en Asturias, siendo sin embargo reclamados por numerosos festivales
de ámbito internacional.
Ya en el escenario, la actividad
era frenética. Cinco músicos multi-instrumentistas, que continuamente
alternaban posiciones, y cambiaban de instrumento, combinando con naturalidad los
tradicionales - violín, el bouzouqui, ravel, zanfona, bodrhan o gaita- con la batería electrónica y los
sintentizadores. Las singulares composiciones, con títulos tan alusivos como
‘Tierra’ -Premio Meyor Cantar 2010-, ‘Sol’, ‘Una Llume’, ‘Espertar’ o
‘Vientos’, hablan del nacimiento de una nueva conciencia, la trascendencia de
los sentimientos y la necesidad de un cambio en nuestros planteamientos como
sociedad y como individuos. Acompañando a una voz de matices élficos, las bases
electrónicas y las grabaciones de poetas asturianos completaban el ambiente
onírico y evocador, echándose un poco de menos alguna proyección de fondo que
hiciera ‘el viaje’ más definitivo.
Vérval, el vocalista y miembro
fundador del grupo junto a la instrumentalista Flavia agradeció en varias
ocasiones la apuesta por la cultura hecha y consumida desde lo rural, una
cultura que en su opinión debe de ser LIBRE y abierta, y abogó por la
persecución incondicional de los sueños y metas que muchos pensarían
imposibles, pero que tanto en el pasado como en el presente han guiado el
devenir de los inconformistas y han ido cambiando el mundo. La banda conectó con un público numeroso y atento que
les pidió tres bises, y solo al final tímidamente se animó a danzar los últimos
temas.
La noche del sábado nos metimos en
las trincheras de la Asturias más urbana, reivindicativa y rebelde. Abrió Stroza y su Banda Gansa, el proyecto
puesto en marcha en 2010 por Tante Blanco, quien en su día fuese fundador de Los Berrones.
Tante se ha rodeado de una completa banda, con la que se le veía cómodo y a
gusto, para presentar en Valles los temas de su disco Música de Garrafón, que tanto en sus letras como en su estilo
músical nos recordó mucho al citado grupo Berrones, histórico ya en la crónica
del rock de nuestra región.
Música de Garrafón encierra un pop-rock fresco y resultón, lleno de
letras divertidas y sinceras, que destilan la socarronería de la Cuenca por
todas las esquinas y que sirven tanto para dar caña a quienes nos manipulan y roban
impunemente -Atraco en el banco-, a los
listos y arrogantes que van por la vida dando unas lecciones que nadie necesita
-en el Blues de los zoquetes-, o a
quienes practican un amor barato y sin compromiso -en Aquí te pillo, aquí te mato-
Ante un público cómplice que fue
llenando la sede, la Banda Gansa, formada
por Javier Barrigón a la guitarra solista, Marcos Martinez al bajo, Turo
Fernández a la batería y Pelayo a los teclados respondía de manera sólida y
compacta a la presencia del solista, apoyándolo con coros y acertados solos, homenaje
a los más genuinos grupos de rock americano. Incluyeron también una bonita
versión de una balada de The Eagles sobre
un amor no correspondido -Serenade- y volvieron dar caña, en una apasionada defensa del rock auténtico frente a
la perturbadora ‘música de garrafón’ apoyada desde las multinacionales y los
mass-media en el tema que da nombre al disco.
A continuación, y con la sala y
terraza abarrotadas, llenaron el escenario los candasinos Skama la Rede, una
actuación que ya esperábamos desde los pasados Alcuentros y que puso la sede de
Valles ‘pates arriba’. Celebrando su primera década en activo, tocaron temas de
sus tres discos La nuesa historia, Echaos a la mar, y Ye too mentira, y adelantaron en primicia cuatro de los que formarán
parte del nuevo álbum, que esperan grabar este año. Un repertorio amplio que
incluyó temas ya míticos, como ‘Internacionalista’ y ‘Condenau’, Premios al
Meyor Cantar 2006 y 2009, respectivamente, y otro sin fin de ellos como
‘Asturies Borracha’ ‘Días de Comedia’ ‘Yes Mongol’ o ‘Ni un pasu atrás’
verdaderos himnos que la peña coreó y bailó a un ritmo frenético. Nos
ofrecieron un directo lleno de ska, contagioso y estupendo por impetuoso,
divertido y genuino. Son reivindicativos de principio a fin, llevan apostando
desde sus inicios por la oficialidad de la llingua asturiana y la auténtica revolución
en todos los sentidos, sin concesiones a un sistema que critican con
contundencia.
La banda - formada por Miguel
Fernandi ‘Burilo’ a la voz, Eduardo Fernández y David ‘Suárez’ a las guitarras,
Fonso Sánchez al bajo, Fer Ortiz a la trompeta Xandru Vega a la gaita y Jose
Angel Rodriguez ‘Llou’ a la batería- es pura energía y disfrutaron sin
moderación en el escenario tanto como nosotros abajo. El carismático vocalista,
que no paró ni un momento, animaba a un público entregado y en plena ebullición
que no necesitaba más empuje, coreando temas puño arriba y pasándolo de miedo.
Un fin de fiesta inmejorable para
estos ‘II Alcuentros con les músiques feches en Asturies’ que seguramente
tendrán continuidad en años sucesivos y que nos han dejado un saborín de boca riquísimo.
Conchi Gálvez.
II ALCUENTROS M.F.ASTURIES Fotos: Nacho Sariego |
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