miércoles, 1 de junio de 2016

TRASH TORNADOS Y JOHNNY "Big Stone" & the BLUES WORKERS

Léelo n'asturianu
Hay noches para dormir yéndose una a la cama con las gallinas, hay noches para sentarse a la luz de la luna y pensar y hay noches para soltarse la melena y asistir con orgullo y devoción a la liturgia del blues. Esta última fue la que disfrutamos en Valles, en una noche que nos llenó de color, ritmo, humo y blue notes. Y todo ello multiplicado por dos, gracias a la presencia en la sala  de ‘Trash Tornados’ y ‘Johny Big Stone & The Blues Workers’ bandas que supieron sumar fuerzas para ofrecer a los allí presentes una verdadera ofrenda al blues y a los sonidos con raíz americana como el jazz el swing y el rock’n’roll. Todo un  remolino de sonidos, sentimientos y buena música.
Abrió la noche la banda de Mieres ‘Trash tornados’, seis años después de su primera actuación en la sede, de la que ya guardábamos buenos recuerdos. El cuarteto, liderado por el sin par Bobby Gonzalez en la guitarra y la voz, se completa con Pibli a la batería, Kiko Flores en el saxofón y Pablo Souto  al contrabajo. Nos presentaron su último disco Voodo girl, una explosión de swing, blues y rockabilly, que defendieron con una entrega total en el escenario. La simpatía y complicidad de Bobby con el público y con su propia gente mantuvo un pulso vibrante durante todo el concierto, lleno de temas muy bailables, frescos y bien armados. En la base rítmica destacó un Pibli absolutamente enorme, mago del ritmo y el compás, todopoderoso atizando unos timbales que parecían talmente provenir del mismo corazón del continente africano. Una presencia envolvente y electrizante la de esta batería que marcó los tiempos y a los que la banda se sumaba con precisión. La guitarra elegante de Bobby y una voz de eterno adolescente contrastaron con la contundencia del saxo de Flores, que no cejó de dar candela en cada tema, encendiendo bien a los allí presentes con una mezcla de energía y sensualidad a partes iguales. Un show lleno de alegría, fuerza y descaro en el escenario, que disfrutamos y bailamos con bises y paseíllo por la sala incluido.
A partir de unos mimbres ortodoxos,  el trío de Johny Big Stone, como segundo plato y postre, supo crear un sonido muy personal, que  nos sumergió en los aires más canallas y lacerantes del blues. Al frente, un magnético Johny, que nos  cautivó con una voz rasgada y oscura, plagada de matices, y una  guitarra experta, que fue hilvanado melodías y solos con gran brillantez. Nos sorprendió el gran Little Jordi contrabajista incansable, con un par de solos de armónica arrolladores, desatando el aplauso del público, que para entonces ya estaba metido hasta el cuello en el ajo. Gran presencia de este trío que lleva años de rodaje a sus espaldas y domina el concepto y la ejecución sin grandes aspavientos, con un sentimiento profundo y contagioso.

En defintiva, pa que contaros más, solo concluir diciendo que fue otra noche brillante y muy bocanegra que tardamos muucho en dar por finalizada. Ye la magia de Valles, solo el que la vive lo sabe. Hasta pronto ¡!
Conchi Gálvez

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